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El origen del
queso Idiazabal está en las montañas, en los escarpados riscos y, por supuesto, en la
oveja latxa, un animal perfectamente adaptado al terreno, una oveja de ordeño que proporciona una leche de gran calidad.
El pasado viernes, 30 de julio, tuve el honor de visitar la quesería
Atekoa y de participar con el quesero,
Angel María Linzoain, del proceso de elaboración de un extraordinario queso D.O. Idiazabal.
En
Iragi, en el
valle de Esteribar y a los pies del Goitikogain, pasta el ganado de la familia Linzoain, un precioso rebaño de ovejas latxas de cara negra, montaraces e inquietas que, a las siete de la mañana pasan ordenada y tranquilamente por la sala de ordeño. La leche extraida se guarda en un tanque y se refrigera inmediatamente (hasta valores inferiores a los 4ºC) para evitar el crecimiento de bacterias que puedan contaminar la leche y, por ende, el queso.
Cuando las ovejas vuelven al monte, una vez ordeñadas,
Angel Mari va a la quesería para comenzar el proceso de elaboración del
Atekoa, amparado por la Denominación de Origen Idiazabal y ganador, entre otros galardones, de la
Medalla de Oro World Cheese 2008, celebrado en Dublín, y de la
Medalla de Bronce en el World Cheese 2009 de Canarias.
El proceso comienza vertiendo la leche en una
cuba de acero inoxidable y calentándola suavemente hasta alcanzar más o menos los 30 grados. Desde el momento en que Angel Mari comienza a hacer el queso hasta que lo termina, va apuntando en un
parte oficial del Consejo Regulador todas y cada una de las incidencias (hora de comienzo, pH de la leche, temperatura, hora de adición del cuajo, etc), de manera que todas las partidas de la Denominación están controladas y reguladas.
Cuando la leche ya está caliente, se le añade el
cuajo (que puede ser natural o artificial). Angel Mari echó el viernes del artificial. El cuajo se obtiene del estómago de los corderos lactantes. Se espera entonces unos 30 minutos para que "cuaje" la leche. Un tiempo que aprovechamos, debidamente, para almorzar queso de casa (maravilloso) y una magnífica chistorra de
Embutidos Arrieta, (
Alimentos Artesanos de Navarra) de la vecina localidad de
Zubiri.
A la media hora la leche ya está cuajada y lo que se hace entonces es cortarla con un instrumento llamado
lira hasta obtener trocitos del tamaño de un grano de maíz.
Angel Mari compacta entonces todos esos trocitos en un lado de la cuba,
corta la masa resultante en bloques más o menos rectangulares y homogéneos, y los va
introduciendo en unos moldes tapados con un paño de algodón para facilitar el desuerado. En el fondo de estos moldes, introduce una
placa de caseína, proporcionada por el Consejo Regulador, y con la que se obtiene la trazabilidad de todo el proceso pues dicha placa lleva la información de la quesería, rebaño, etc.
Cuando están todos los quesos en los moldes, pasan a la
prensa, donde estarán unas cuatro o cinco horas. Después de la prensa, pasan a la
salmuera (baño de sal y agua) y posteriormente a una
cámara de maduración a una temperatura de unos 10ºC y con una humedad relativa aproximada del 90%, donde deberán estar como mínimo dos meses. A partir de ese momento, ya están listos para su venta.
El
resultado es un queso de corteza dura, lisa y de color amarillo pálido o pardo oscuro y pasta prensada. El corte es homogéneo, con pocos ojos. Su textura es algo elástica y firme. Olor penetrante y sabor equilibrado e intenso, con débiles notas a picante y ácido. De regusto persistente y pronunciado.
Angel Mari me contó que en su casa han hecho queso desde siempre. Su madre fue la que le enseñó y antes que ella, ya hacía queso su abuela. Evidentemente no eran quesos para vender, era más bien una economía de subsistencia. Sin embargo ahora, los ganaderos que hacen queso, y más este tipo de queso amparado por una Denominación tan prestigiosa como la de Idiazabal, encuentran una enriquecedora opción que ayuda y mucho a sus explotaciones familiares.
Para todos ellos, el
ITG Formación, organiza cursos de buenas prácticas en la elaboración del queso, o incluso de reciclaje para los queseros profesionales, que tienen siempre una muy buena acogida entre los ganaderos y ganaderas de Navarra. En dichos cursos realizan además catas para aprender a apreciar y diferenciar las características sensoriales del queso y así poder detectar tanto los fallos en la fabricación como los sabores óptimos que definen a un buen queso Idiazabal.
Os dejo aquí el vídeo de la elaboración del Atekoa. Espero que os guste.
La música del vídeo es:
Aizpurutxoko Trikitixa, de Iñaki
BeitiaThe Wind that shakes that Barley, de Dancing Willow
The old grey Goose, de Dancing Willow