2 de septiembre de 2016

Elogio (muy merecido) de la pocha

Las alubias son conocidas y consumidas en el viejo continente desde la antigüedad y se tiene constancia, por ejemplo, de que en España, y más concretamente en el Al-Andalus del siglo VIII, se cultivaban hasta doce variedades diferentes de alubias.

 

Del cultivo de las alubias, y más específicamente de las alubias blancas, surgió la costumbre de realizar una recolección temprana sin que el fruto llegara a madurar. Este hábito cuyo origen se desconoce, parece ser que se da exclusi­va­men­te en Navarra y País Vasco y según el bromatólogo y gastrónomo Busca Isusi, era debido a que las alubias blancas, que gozaban de prestigio en muchas tierras de España, eran sin embargo menospreciadas en las regiones citadas y por ello, en vez de dejarlas madurar totalmente para luego secarlas y conservarlas para comer durante todo el año, se recogían antes de su madurez y se consumían como alimento de temporada. A estas alubias sin madurar se les dio el nombre de pocha, debido a su color desvaído o descolorido. En definitiva, pocho.




 

Dado que la pocha es una alubia recogida y desgranada antes de haber madurado y endurecido, es aún muy tierna y su color es marfil verdoso o amarillo descolorido. Son muy poco harinosas y de un sabor finísimo, de hecho, su textura y consistencia en el paladar hace recordar a la manteca. Un lujo gastronómico con un único punto negativo: se trata de un producto de temporada de muy corta duración, apenas dos o tres semanas de agosto o septiembre, según como haya sido la climatología durante el desarrollo final de la planta. Pero bueno, no se puede tener todo...


En Navarra son especialmente famosas las de Sangüesa, llamadas también "del Bolo", con mucha fécula, piel muy fina y excelente rendimiento y, como comentábamos, con una temporada cortísima.

Sangüesa, enclavada en la parte oriental de la Zona Media de Navarra cuenta en un reducido radio con lugares de enorme atractivo histórico y paisajístico como el Monasterio de Leyre, el Castillo de Javier, el Embalse de Yesa, o las foces de Lumbier o Arbaiun. Y a esto se le suma, desde hace ya varios años, las jornadas que dedica al Elogio de la Pocha en las que la ciudad se vuelca con un programa de actividades pensadas para que vecinos y visitantes puedan tocar, ver, oler y sobre todo, degustar las magníficas y exquisitas pochas. Este año además se va a celebrar un hermanamiento con otro de nuestros productos estrella: el Pimiento del Piquillo de Lodosa. Sin duda, una ocasión excelente para acercarse a esta bonita localidad y disfrutar de dos de los productos gastronómicos más prestigiosos de Navarra.


Aquí os dejamos el programa de este año. No os lo perdáis.


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