
Un twitt escrito esta mañana sobre la celiaquía ha generado una importante conversación sobre la problemática que estas personas tienen en su vida diaria y las trabas con las que se encuentran en su día a día: alimentos bastante más caros, necesidad de dedicar mucho más tiempo a hacer la compra, ausencia de subvenciones y ayudas, falta de información en el etiquetado de los productos, etc, etc.
La enfermedad celíaca es una afección autoinmune que consiste en la inflamación de una parte del intestino causada por la intolerancia a una proteína llamada gluten que se encuentra en varios cereales (trigo, cebada, avena y centeno, principalmente) y cuyo único tratamiento eficaz es una dieta de por vida que no incluya este elemento.
Pero eso no resulta nada fácil puesto que, además de la ingestión directa de estos cuatro cereales citados, hay que tener en cuenta que en la elaboración industrial de muchos alimentos se añade gluten como espesante o gelificante, por lo que es preciso que la persona afectada se informe bien de las restricciones alimentarias. Y aquí entran por ejemplo cuestiones tan importantes para los celíacos como la homogeneización del etiquetado, la adecuada señalización en los lineales o la utilización de una misma simbología para todos los países de Europa.
En Navarra es una enfermedad que viene registrando un incremento notable de los casos diagnosticados (1 caso por cada 120 niños) y, de hecho, la Asociación de Celíacos de Navarra cuenta ya con cerca de 1.000 miembros.En Reyno Gourmet conocemos de primera mano toda esta problemática porque el año pasado, en el transcurso del Encuentro de Bloggers que tuvimos en el marco de Navarra Gourmet, tuvimos el lujo de contar con Ana María Camarasltas y Victor M. Damián (del blog "Caminar sin gluten") que estuvieron explicándonos éstas y otras cuestiones que forman parte de su vida diaria y que los que no sufrimos esa enfermedad, desconocemos.
Así supimos lo importante que es para ellos que una etiqueta muestre claramente si el alimento escogido está "libre" de gluten (aún en sus más ínfimas trazas); o si la harina utilizada para cualquier plato de cualquier restaurante, es apta para celíacos.
En este sentido, en el que a la restauración se refiere, la Asociación de Restaruantes del Reyno firmó el año pasado un convenio con la Consejera de Salud, María Kutz, y con la presidenta de la Asociación de Celíacos de Navarra, Raquel Chivite, para la inclusión de menús especiales para celíacos en los catorce restaurantes que conforman la Asociación: Alhambra (Pamplona), Beti Jai (Aoiz), Castillo de Gorráiz (Gorráiz), El Molino (Urdaniz), Enekorri (Pamplona), El Peregrino (Puente la Reina), Europa (Pamplona), Josetxo (Pamplona), La Cocina de Alex Mújica (Pamplona), Maher (Cintruénigo), Rodero (Pamplona), Treintaitrés (Tudela) y Túbal (Tafalla).

Pero ahí no queda la cosa, claro. Los celíacos necesitan muchas más cosas (entre ellas ayudas o subvenciones para hacer frente a las enormes diferencias de precio que hay entre productos con y sin gluten). Y no sólo ellos, cada vez son más los afectados por alguna intolerancia a algún alimento. Huevo, proteína de la leche, lactosa, o glucosa, son sólo algunos ejemplos.
Os dejo aquí el Informe de Precios sobre Productos sin gluten proporcionado por la Federación de Asociaciones de Celíacos de España para que os hagáis una idea. (Vía Gastronomía y Cía).






